Con seguridad que mas de una vez entraste a algún restaurante, bar, vehículo, u otro ambiente y sentiste ese "olor a fumador", desde un simple olorcillo casi imperceptible, hasta aquel que verdaderamente te llega a inducir el cubrirte la nariz. Ese olor a cigarrillo, a tabaco consumido, a fumador, es tóxico y así lo han demostrado los diferentes estudios llevados a cabo en los que se basa esta afirmación.
No sólo el humo de tabaco puede causar enfermedades relacionadas al tabaquismo, también lo puede hacer ese "olor a fumador".
El fumador fuma porque quiere fumar o no puedar dejar de hacerlo, el fumador pasivo lo hace aunque no quiera. En el mundo hay 700 millones de niños que son fumadores pasivos.
Fumador pasivo es aquel que está expuesto al humo de tabaco de segunda e incluso al humo del tabaco de tercera mano.
Se llama humo de tabaco de segunda mano a aquel que proviene del extremo encendido de un cigarrillo o de cualquier otro similar, más el que proviene del humo inhalado y posteriormente exhalado por el fumador, y a pesar de tener similares componentes que el inhalado, es tres a cuatro veces más tóxico por gramo de sus particulas que el humo principal del tabaco, y la toxicidad es mucho mayor que la simple suma de las toxicidades individuales de sus constituyentes.A esa conclusión llegaron Schick y Glantz en su trabajo publicado en Tobacco Control el 2005, denominado Experimentos toxicológicos Philip Morris con humo colateral fresco: más tóxico que el humo principal del tabaco.
No sólo el humo de tabaco puede causar enfermedades relacionadas al tabaquismo, también lo puede hacer ese "olor a fumador".
El fumador fuma porque quiere fumar o no puedar dejar de hacerlo, el fumador pasivo lo hace aunque no quiera. En el mundo hay 700 millones de niños que son fumadores pasivos.
Fumador pasivo es aquel que está expuesto al humo de tabaco de segunda e incluso al humo del tabaco de tercera mano.
Se llama humo de tabaco de segunda mano a aquel que proviene del extremo encendido de un cigarrillo o de cualquier otro similar, más el que proviene del humo inhalado y posteriormente exhalado por el fumador, y a pesar de tener similares componentes que el inhalado, es tres a cuatro veces más tóxico por gramo de sus particulas que el humo principal del tabaco, y la toxicidad es mucho mayor que la simple suma de las toxicidades individuales de sus constituyentes.A esa conclusión llegaron Schick y Glantz en su trabajo publicado en Tobacco Control el 2005, denominado Experimentos toxicológicos Philip Morris con humo colateral fresco: más tóxico que el humo principal del tabaco.



























